FRENO A LAS GARITAS TRUCHAS EN ZONA NORTE

Se frenó la instalación de garitas, uno de los métodos de seguridad privada que más se había extendido en la Pcia. de Buenos Aires en especial en la Zona Norte en la última década.

Según un análisis periodístico recabado por CAESI e incluso hecho público recientemente, indica que los habitantes de ciertos barrios, las reemplaza por sistemas más autónomos como alarmas comunitarias y cámaras domiciliarias. En los Foros de Seguridad afirman que ya no aparecen nuevas, que bajó la cantidad de puestos instalados y disminuyeron los horarios de guardia de los Vigiladores:

Los conservan sólo por la noche y menos vecinos pagan la cuota vecinal, práctica que evidentemente les generan cierta solidaridad en las responsabilidades que pudieran derivarse de esas pseudo prestaciones. Se trata de una alternativa que es muy cuestionada por nuestra Cámara, que logró llamar la atención de las organizaciones dedicadas a prevención, donde se advertía que prácticamente todas, funcionaba en forma ilegal, y que actúan al amparo de alguna autoridad, incluso política, habida cuenta que se trata de un régimen absolutamente fuera de toda fiscalización posible por parte de las autoridades de aplicación, por cuanto se trata de espacios públicos directamente controlados por el municipio que corresponda. Según miembros de ciertos Foros de zona norte, se viene notando una merma de garitas y en especial de quienes las ocupan ocontrolan, lo que por consecuencia, hace menor el espacio horario cubierto en esas casillas.

Si bien trascendió desde las citadas organizaciones vecinales que de un relevamiento realizado en 2012, surgió el emplazamiento de unas 800 garitas en la zona de Vicente López, CAESI consigna que junto al gremio de UPSRA habían relevado en el 2008 mas 10.000 en la zona que abarca de Av. Gral Paz a Tigre y zonas inmediatas, en la franja de Panamericana al Rio de la Plata.

Si bien las autoridades del Foro indicaron recientemente que la mayoría de ellas no estaban declaradas ante el Ministerio de Seguridad bonaerense y el o los empleados estaban en negro, CAESI hizo público que esa alternativa en las condiciones relevada era imposible, por cuanto de acuerdo al C.C.T. –Convenio Colectivo deTrabajo vigente, las garitas requieren de una serie de logísticas incumplibles, como no “colgarse de redes eléctricas públicas; disponer de baños químicos; tener vidrios blindados, etc. Y fundamentalmente, estar identificadas con el logo y datos de la empresa a la que pertenezcan. En mas nada en ese sentido es atribuible a la Dirección de Agencias de la PBA en este tema de las garitas.

Cabe reconocer lo expresado por el titular del Foro de uno de esos partidos, en cuanto a que “Esa situación de irregularidad no se modificó. Lo que cambió es que la gente paulatinamente empezó a desconfiar cada vez más del método. Nadie termina de saber bien quién es el garitero ni si su servicio es efectivo. Desaparecieron algunas casillas, como la que estaba frente a la Escuela N° 2, en Pelliza y Córdoba, y muchas otras más quedaron casi vacías. Sigue estando el armazón pero no hay más vigiladores o van en horarios más reducidos, por ejemplo sólo a la noche”.

Es de considerar también el editorial informativo, que da cuenta que “ Las garitas suelen manejarse con aportes de vecinos de las cuatro cuadras de la esquina donde están instaladas. Cada familia aporta un monto distinto, que parte de unos $ 400. Uno de los trucos de los vigiladores es que nunca cuentan cuánto les dan en cada casa: suelen negociar y aceptar lo que el vecino está dispuesto a darle.”

“Muchos vecinos comenzaron a colocar cámaras en sus propias casa  y, en segunda instancia, alarmas. Pasaron a tenerle miedo a los gariteros, porque algunos le empezaron a hacer juicio a los que los contrataban por estar en negro. Acá tenemos menos cantidad que en Olivos, pero también vemos que se redujo”, explicó el presidente del

Foro de Seguridad de Carapachay.

“Dejé de pagarle al vigilador de mi zona porque me pareció que no era efectivo. Después de un tiempo, varios empezamos a desistir. Estas advertencias obran documentadas por CAESI en reiteradas notas periodísticas y artículos en diferentes revistas, que incluyeron notas televisivas, sin embargo aún hoy y como vemos, se sigue insistiendo en el sistema, que lejos está de terminar. De hecho puesto en términos económicos con la cantidad de garitas antes indicadas por nosotros y el gremio, ocupándolas solamente por (12) hs. diarias,en esa zona norte descripta anteriormente y a un valor del 50 % del costo real del mercado se hace un negocio de mas de 250 millones de pesos/mes, que va a parar a algún lado ajeno a la seguridad privada y sus organismos de fiscalización.

Reiteradamente los distintos Municipios advierten que “no se avalan las garitas sin su debida registración” ante el Ministerio de Seguridad bonaerense, pero ello ya se indicó como de imposible cumplimiento.